DAVID ALLEN CAPITAL

sábado, 20 de enero de 2018

CHISTES DE CURAS


Un muchacho va a confesarse y le dice al cura 
en el confesionario:
-Padre, he cometido el pecado de la carne.
- Eso es muy grave, hijo mío. ¿Cuántas veces los has hecho?
- ¡Ah no, Padre! Yo he venido a confesarme, no a fanfarronear.

El cura le dice al hombre durante la ceremonia de su boda:
- ¿Aceptas a esta mujer aquí presente por tu esposa?
- ¡Ñoo! ¿Otra vez con lo mismo?
Ya le dije que sí a ella, a su padre, a su madre, a su hermano y al ginecólogo.

Le pregunta un hombre a otro:
 - Oye Juan, ¿cuál es la definición de cura? 
- Pues un cura es al que todos llaman padre menos sus hijos. Estos lo llaman tío.

Eran dos curas que conversaban: 
- Padre Adriano, los tiempos van cambiando, 
¿cree que algún día veremos matrimonios entre curas? 
- Nosotros no creo, pero seguro que nuestros hijos sí. 

miércoles, 17 de enero de 2018

Los Compadres: Pepe y Paco


Pepe le dice a Paco:
- Perdoname,... ¿Tienes $10?
Y Paco le responde:
- Estás perdonado.
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Paco va donde el médico y le pregunta:
- Doctor... ¿Me cambia los supositorios que me recetó por unas gotas?
Y el médico le pregunta:
- ¿Y eso... por qué?
- Es que se me pegan de los dientes.

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Pepe le dice a Paco:
- Vamos a jugar a las adivinanzas. ¡Vamos a adivinar nombres de animales!
Si adivinas el animal que te digo te doy $10. Si no lo adivinas, tú me das los $10.
Es un animal que corre por la tierra, nada en el agua y vuela por el aire.
- ¡Ño! No lo sé; aquí tienes los $10... ¿Qué animal es ese?
- Mejor toma los $10 de vuelta, porque yo tampoco lo sé.

¡ATENCIÓN DUEÑOS DE NEGOCIOS!


martes, 16 de enero de 2018

¿DÓNDE ESTÁ AL GORE?


CHISTECITOS DE MUJERES


Cuando los hombres le hablan de sexo a las mujeres 
se considera Acoso Sexual
pero cuando las mujeres les hablan de sexo a los hombres es por $3.95 el minuto.

Para ser felíz con un hombre se le debe entender mucho y quererlo un poquito.
Para hacer felíz a una mujer se le debe querer mucho y no tratar de entenderla.

Una mujer se casa con un hombre esperando que éste cambie, pero él nunca lo hace.
Un hombre se casa con una mujer esperando que ella no cambie, pero ésta siempre lo hace.

Visita todas las semanas el blog de EL MOSQUITO, ¡pa'que te rías un ratito!

lunes, 12 de junio de 2017

¡FELIZ DIA DEL PADRE!

- Papa , ¿cómo nací yo?
- A ti, te trajo una cigüeña .
- Y, ¿tú, cómo naciste?
- A mí, me enviaron por correo desde París.
- Y, mamá... ¿cómo nació ella?
- Sus padres fueron a un huerto y se la encontraron debajo de una col.
- ¿Papá?
- ¿Que?
- ¿Es que nunca ha habido un parto normal en esta casa?


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El dueño de la propiedad descubre a un niño cogiendo mangos de su árbol, y le dice:

- Baja niño, que vamos a hablar con tu padre.

El niño mira hacia arriba y dice:
- Papá, papá. Baja que un señor quiere hablar contigo.


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Dos borrachos se encuentran en la calle y uno le dice al otro:
- Oiga... ¿sabe que a mí todavía no se me quitan las ganas de beber?
A lo que el otro responde:
- Yo estoy igual, vamos a mi casa a seguir bebiendo! Es aquí mismo, en la esquina!
- Pero, ¡no puede ser, yo también vivo en la esquina!
- No, ¡yo vivo en la esquina!
- ¡No! ¡yo vivo en la esquina!
- Vamos a ver, toquemos el timbre y veamos quién vive aquí.

Los dos borrachos tocan el timbre y sale una señora que les dice:
- ¡Mira que bien! ¡Muy bonito!... Padre e hijo, ¡los dos bien borrachos!

martes, 16 de mayo de 2017

EL ÚLTIMO TAMAL

Un pobre hombre estaba acostado en su cama, en estado terminal, le quedaban pocas horas de vida. De repente huele el aroma de los tamales recién hechos, fresquesitos. 
Para él no había nada mejor en el mundo que los tamales de su mujer. 

Haciendo un esfuerzo sobrehumano, bajó las escaleras y, dirigiéndose al comedor, empiezó a percibir el vapor que lleva el aroma a masa de maíz, carne de puerco y de pollo que desde la cocina emanaba. 

Llegó hasta la mesa de madera donde se encontraban extendidos los suculentos tamales y tomó uno, viendo que sus esfuerzos habían valido la pena, cuando, repentinamente, sintió un fuerte golpe en la cabeza que mermó sus facultades y lo hizo presa de debilidad en sus piernas. 

Tratando de no desplomarse al suelo hizo por voltear la vista, y alcanzó a ver a su mujer con un cucharón de hierro en la mano, diciéndole: 


¡Ni se te ocurra; mira que son pa'l velorio¡